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Opinión

Reflexiones sobre el stress laboral

El stress es “el conjunto de reacciones emocionales, cognitivas, fisiológicas y de comportamiento a ciertos aspectos adversos o nocivos del contenido, la organización o el entorno de trabajo". Es un estado que se caracteriza por altos niveles de excitación y ansiedad, con frecuente sensación de no poder hacer frente a la situación.

El stress puede conducir a lesiones, enfermedades o a bajo rendimiento laboral.

La década del 90 se caracterizó por una vorágine de actividad que nos mantenía ocupados las 24 horas del día y aún así la sensación era la de tener aún temas pendientes, sin resolver. Y lo peor, es que era cierto.

El stress ejecutivo de ese momento era tan alto que fue prácticamente absorbiendo las vidas privadas. Las prolongadas jornadas laborales, la adaptabilidad a los escenarios cambiantes que debían enfrentar y su consecuente toma rápida de definiciones. “Yo soy workaholic se decía con orgullo” y estaba en la lista positiva. La “ola de generaciones jóvenes como gerentes” que obligaron a los mayores a actualizarse permanentemente (con post grados, idiomas, sistemas, etc). La fuerte competitividad. La necesidad imperiosa de cumplir con objetivos que muchas veces eran hasta inalcanzables. Y en muchos casos la falta de definición de objetivos.

La vida se había convertido en una espiral imparable de contínua acción laboral.

Todo esto llevó en muchos casos a aislamiento social, ruptura en las relaciones interpersonales. Exigencias contradictorias hogar-trabajo.

Todo esto concluyó con la crisis de 2001/2002 donde los problemas fueron otros. Esta crisis fue signada por falta de trabajo, para algunos, y la reevaluación transitoria de ciertas capacidades de otras epocas, para gerenciar crisis profundas por el otro.

El stress de los ejecutivos actuales es diferente. Durante los 90´s, se trabajaba dentro de un sistema político económico marcada por la libertad de mercados, la globalización, la competencia. O sea todo el modelo en el cual habían sido educados ( y son educados) los ejecutivos del mundo occidental. En este momento, en nuestro país, los ejecutivos están trabajando en un modelo en donde la asignación de recursos la realiza el estado y no el mercado, a caballo de la reversión de los términos del intercambio mundial y el excedente que ésto produce. Saben que todas las variables están distorsionadas por mecanismos intervensionistas o simplemente, son falsas. Como es necesario, para la supervivencia de la empresa, llevar un doble discurso ( uno público y otro en privado) y están trabajando dentro de modelos en los que no creen, esta situación dicotómica les produce angustia y stress, dado, además, la incertidumbre lógica sobre la estabilidad del modelo actual.

Esta incertidumbre influye fuertemente en los hombres de negocios, donde las reacciones son variadas.

Hay casos en los que decidieron hacer un pausa, ver qué ocurre y cómo se van dando los acontecimientos (no se toman decisiones de importancia).

Otros han optado por la mejor administración de su tiempo. Llevar una vida más equilibrada donde puedan conjugarse el trabajo, la familia, la vida social, deportiva, espiritual. Es decir, intentar tener una mejor calidad de vida, más balanceada y organizar mejor el entorno. Para no repetir lo negativo de los 90´s.

Hemos escuchado casos en los que no pueden disponer de un mejor entorno (menos estresante) y contratan asesoría o coaching.

Recordemos que un ejecutivo con bajo o nulo nivel de stress rinde mucho más que uno que está afectado por el “virus” del stress.

Se puede “gestionar”/liberar el stress mediante programas claros, sencillos, realistas que cambien los patrones de hábitos.

Por Silvia Rodil

Directora y Socia de GHIDINI RODIL

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